La UNESCO ayuda a las comunidades a reconstruir sus ecosistemas y modos de vida en Colombia
Crédito : UNESCO
En la isla de Providencia, las manglares demostraron su valor durante el huracán Iota: actuaron como barrera natural contra la tormenta y protegieron el suelo. Hoy, gracias al proyecto MangRes de la UNESCO, las comunidades locales trabajan en su restauración, combinando el conocimiento tradicional con la ciencia.
En el corazón de la Reserva de Biosfera Seaflower se encuentra la isla de Providencia. Reconocida por la UNESCO desde el año 2000, es una de las zonas más extensas y biodiversas del Caribe. La reserva se extiende por más de 180.000 km² e incluye arrecifes de coral, praderas marinas y ecosistemas de manglares, todos fundamentales para el equilibrio ecológico de la región. Entre ellos, los manglares desempeñan un papel crucial: protegen las costas, albergan una biodiversidad única y sostienen los modos de vida de las comunidades locales.
Maira Isabel Archbold Guarín es miembro de la comunidad Raizal, un pueblo afrocaribeño originario de las islas de Providencia, San Andrés y Santa Catalina. Para los Raizales, los manglares son mucho más que un ecosistema: profundamente ligados a su lengua criolla, a sus tradiciones marítimas y a su relación espiritual con la naturaleza, los manglares son un poderoso símbolo de identidad cultural.
«Cuando era niña, el manglar era nuestro lugar de juegos. Solíamos jugar al escondite entre las raíces y las ramas.» –Maira Isabel Archbold Guarín
En noviembre de 2020, el huracán Iota azotó Providencia, dañando más del 90% de su infraestructura. Actuando como una barrera natural, el manglar en Jones Point sirvió como escudo protector, salvaguardando vidas y medios de subsistencia de la furia de la tormenta.
«Las casas detrás del manglar fueron salvadas. Algunos pescadores, siguiendo su instinto, ataron sus botes al manglar. Fue destruido, pero nos salvó a todos. «–Maira Isabel Archbold Guarín
Restaurar los manglares, fortalecer las comunidades locales
A raíz de la tormenta, surgieron varias lecciones clave. Dada la vulnerabilidad de Providencia a fenómenos climáticos extremos, los manglares demostraron ser una defensa natural esencial. Restaurar estos ecosistemas, de los cuales el 70% había sido destruido por el huracán, era imprescindible. Esto dio lugar a una renovada determinación de reconstruir respetando las tradiciones y el patrimonio local.
Como presidenta de la Junta de Acción Comunal local, Maira Isabel se unió al proyecto MangRes, implementado por el Programa Hombre y Biosfera de la UNESCO con el apoyo del Gobierno de Flandes del Reino de Bélgica.
En Jones Point, la asociación dirigida por Maira Isabel firmó acuerdos integrales de conservación, comprometiéndose a realizar actividades de restauración, esfuerzos de limpieza, programas educativos y talleres comunitarios.
Entradas relacionadas
Gobierno actúa con decisión y logra las condiciones para la reapertura del Parque Nacional Natural Tayrona
Con esta intervención decidida y articulada, se consolidan las condiciones que permiten la reapertura del Parque Nacional Natural Tayrona con
Colombia lanza programa pionero para transformar los destinos turísticos en espacios sin barreras
La ministra de Comercio, Industria y Turismo, Diana Marcela Morales Rojas, celebró el lanzamiento de este diplomando porque permite seguir
Comité del Patrimonio Mundial 2025
Crédito : UNESCO El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO celebrará su 47ª reunión en París, Francia, del 6
La UNESCO ayuda a las comunidades a reconstruir sus ecosistemas y modos de vida en Colombia
Crédito : UNESCO En la isla de Providencia, las manglares demostraron su valor durante el huracán Iota: actuaron como barrera